jueves, junio 22, 2006

¡¡Ya llegó el verano!!

Hola chavales. Ha pasado mucho tiempo. He estado muy liado, la vuelta a casa no es fácil, cuesta adaptarse y si además sólo tienes que estudiar, hace de media 38º y por la noche no baja de 22º se hace mucho más cuesta arriba, pero bueno… se va levando.
Estos 22 días en casa no he hecho mucho, no os extrañéis porque no haya escrito pero la verdad salvo una pequeña barbacoa con mi primo y sus amigos, una excursión espontánea a Jadraque a comer cabrito con Daniel, Víctor, Ángel, Moisés y David y una tarde de toros en Las Ventas con Daniel no he hecho nada mas que pasarme las tardes sentado delante de los apuntes que no quiere decir estudiando… jeje. Ah!! también me he estado tragando todos los partidos del mundial, I love this game
¡¡Vamos España!!

Escribo para deciros que me vuelvo a Lille, que mañana a las 10 de la mañana pillo un vuelo que me llevará a Zurich, de allí otro vuelo a Bruselas, de allí un tren a Lille y de Allí un metro hasta mi casa de acogida estos días que estará repartida entre Chez Alicia y algún alma caritativa en Camus, ¡espero no tener que dormir en el parque!
Un besazo a todos, una vez más un besazo a todos en especial a mis padres que se han portado conmigo genial y me están haciendo esto más fácil y un besazo con achuchón para Ángel y Daniel, peazos de amigos.

Pd: Cómo me gustaba a mi este tio de pequeño y hoy he visto un cápitulo de El equipo A y he decidido darle un homenaje, espero que no os importe.
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martes, junio 06, 2006

Château Juan González

Sé que debería haber contado esta historia hace una semana, pero no ha habido mucho tiempo. Hoy, después de una mañana dura de biblioteca y una tarde de asuntos familiares he encontrado un huequecito para contaros en un post con muchas fotos todo lo que pasó en el último viaje de mi Erasmus: Château Juan González.
Todo comenzó el jueves a las cuatro de la mañana. Con mucho sueño sobre nosotros empezamos un camino a Burdeos que nos haría pasar por Paris para recoger a Marta y dejar allí dos fabulosos paquetes para que el año que viene Daniel no tenga que gastarse muchas perras a su llegada.
Sin parar nos hicimos el caminito entero hasta Chez Juan. Tuvimos mucha suerte de no pillar atasco y es que en la radio decían continuamente que había atasco en las ciudades que íbamos dejando atrás. Parecía que lo habíamos planificado así, pero no era cierto, la verdad es que salimos tan temprano porque era la hora de salida para el viaje frustrado a Praga. Pero salió bien, ¿no?
La casa de Juan fue la leche, un pedazo de caserón en La Brède decorado con muebles de principio de siglo, fotos en blanco y negro por las paredes, un sótano de película donde las telarañas tapaban los rastros de los numerosos asesinatos que estoy seguro que allí tuvieron lugar, unas escaleras de madera que chirriaban a cada paso y que por la noche, cuando todo estaba tranquilo, sonaban como si alguien estuviera subiendo por ellas, la dobles ventanas de madera pintadas de rojo, algunas bombillas fundidas, el olor a cerrado y a mueble viejo, mil espejos en la paredes donde daba miedo mirarse no fueras a ver algo que no quisieras, las camas de madera macizas con los colchones de lana, los restos de pintura y escayola que se habían desprendido del techo por el suelo y una habitación de juguetes de hace muchos años… todo esto fue clave para las dos mejores noches del Erasmus. Dormir en un viaje en un sitio así, donde además podíamos cocinar por las noches y hacer unas larga sobremesas dieron al viaje un color especial.
En esta aventurilla también estuvimos en la playa. A la Duna de Pila. Algo realmente increíble que no puedo definirlo con palabras. A mi no me gusta mucho la playa, como mucho de vosotros sabréis, pero esta mañana tumbado son camiseta bajo un solecito que por primera vez calentaba después de nueve meses me supieron a gloria. Tal vez la compañía hizo algo, que no digo que no, pero que agustito estuve.
El momento erasmuspocos.es lo protagonizó Alicia. Enfundada con su camiseta todo le parecía posible. Conducía una VW Touran que no es precisamente un coche pequeñito y llegábamos a Arcachon, que no hay sitio por aquí, que vamos a dar una vuelta, mira ahí hay un hueco, no va entrar, la gente se para en la acera y comienza a mirarnos, una maniobra, otra maniobra y a la tercera el coche queda como veis en la foto. ¡¡Increible!! Para que veáis que no cualquiera puede llevar estas camistas.
¡¡Ah!! Se me había olvidado deciros que como siempre que hacemos turismo hacemos mucho el tonto y sino mirar las siguientes foticos:
Fuimos de un sitio a otro sin para, eso si, esta vez el tiempo acompañaba y pudimos tomarnos unos heladitos e incluso mirar tranquilamente al horizonte mientras la brisilla nos terminaba de broncear, o mas bien, mientras el solecillo nos terminaba de dar ese color cangrejo tan característico de este viaje.
Cuando llegábamos a casita y mientras hacíamos la cena Juanete hacia de buen patriarca y nos entretenía a las niñas contando las historias de cuando era joven y recorría todos los alrededores en su mobilette. Joe… que bien nos lo pasamos.
A la vuelta, nos dividimos en dos grupos para ver algún Castillo del Loira. Marta, Inés y un tal Jesús nos abandonaron para ir a ver el Castillo de Blois y el resto de la tropa vimos el Chateau Chambord, una verdadera pasada en un entorno de película, que pena que sólo lo viéramos en un rato, me hubiera encantado ver todos los jardines a caballo o en bici, ya que podías alquilar los dos. ¡Ah! un pequeño consejo, la audioguía no merece la pena, no piquéis como nosotros.
Se me quedan muchísimas cosas por contar, pero creo que esto ya es suficientemente largo y ya os he aburrido bastante, quien quiera mas información o marujeos del viaje que escriba en los comentario preguntas y las iré contestando siempre que pueda, por ejemplo una buena pregunta sería: ¿Por qué Juan se hace fotos de este estilo?
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viernes, junio 02, 2006

Despedida y Cierre

Gracias a todos chicos. No puedo empezar de otra manera, sólo me queda dar las gracias a todos y cada uno de vosotros por hacerme pasar los mejores nueve meses de mi vida.
El martes fue duro. Me desperté en mis nueve metros cuadrados dos horas más tarde de lo previsto, pero que agustito estaba en la cama. Corriendo bajé al Sully a comer con mi gente, último día de frites y de comida con tres postres. Corriendo a la facultad a hacer papeles, toda la tarde de un lado a otro para venirme sin ningún papel, pero bueno… Luego un poco más tarde al banco, cerrar cuentas y demás historias y por fin disfrutar de las últimas horas. Una señora cena con muchísima gente. Los últimos macarrones de Leo, las últimas bromas a Céline, las últimas fotos de compadreo con Jesús, los chistes de Juan, las canciones de Antonio, las caras de Inés, los achuchones de Maria, las miradas con Alicia… joe, no me puedo quejar de nada


Luego a dormir, bueno, a intentar dormir, la emoción de las últimas horas como liliputiense no me dejaron sobar mucho, pero se hizo lo que se pudo. La mañana del miércoles comenzó a las 7h30. Una duchita como de costumbre, un desayuno en casa de Leo, despedida de la gentecilla que estaba despierta y Alicia y yo emprendíamos el camino. Pasamos por el despacho de mi coordinadora para ver si me podía llevar el papel, pero nada de nada, nos fuimos a echar gasolina al cochecito de Juan, un paseito por donde no os importa a nadie ;) y a esperar a Juan.

La despedida en el aeropuerto muy mala, no os lo voy a negar, pero prefiero no contarlo que me voy a poner triste otra vez, sólo dar las gracias a Juan y Alicia por llevarme y mimarme tanto en mis últimas horas de Erasmus. ¿Cómo metí 38 kilos de maleta y dos equipajes de mano en el avión? Pues… cara mucha cara. Le pedí a un colegio que estaba en la cola de facturación si me podía meter con ellos. No tuvieron muchos problemas y además como no hablaban francés les ayudé un poco y eso me vino genial: Cuando la azafata de tierra me empezó a preguntar que yo era muy mayor para el grupo de personas y que era muy raro que llevara una maleta tan grande y los demás tan pequeñitas (creo que la zorra me vio como les pedía por favor que me añadieran con alumnos, eso y que mi nombre estaba escrito en la lista de alumnos con bolígrafo y el de los demás a ordenador) le contesté que era la maleta con todos los regalos que nos habían dado en la visita al Parlamento Europeo, jeje y coló sin problemas, me había pasado 18kilos de lo permitido y llevaba un equipaje más de mano y pasé como si nada: Erasmus hasta el último momento
El vuelo...¡¡no tengo ni idea!! Venia casi vacío y me pude tumbar en tres asientos y con lo cansado que estaba lo hice durmiendo como un niño pequeño, pero el aterrizaje fue muy chungo, hacía mucho viento y por primera vez sentí miedo en un avión que se balanceaba en la pista como si fuese de papel.

Pero llegué a Madrid y allí estaba mi Primo, mi mama, mi tía y Daniel esperándome con unas ganas locas de abrazarme. Corriendo nos fuimos a casa a comer comidita casera de la buena y ponernos manos a la obra con la maleta. Cuando nos cansamos de deshacer la maleta me fui a ver a mi padre al curro que tenía muchas ganas de verle y de paso enseñar a Daniel las tripas de una imprenta, que sé que le gustaba la idea desde hacia tiempo.


¿Y que hicimos después? La respuesta es fácil, llamar a Víctor e ir al Santa Elena. Allí nos esperaba Antonio con unos langostinos, bravas, sardinillas, chorizos, morcillas, patatas y mas sardinas, aceitunitas de las buenas, tortilla, un plato de macarrones y aluna que otra caña. Uff hacía tanto que no comía tan bien.

Hoy me lo he pasado recogiendo todo, poniendo lavadoras, tendiendo, planchando, limpiando el polvo, ajustando ordenadores y preparándome para mañana a las nueve de la mañana que hemos quedado para empezar a estudiar y vivir estos 20 días de clausura, pero hoy… a última hora de la tarde… otra vez he bajado a la calle, esta vez a mi barrio con mi amigo Alfonso a inflarme de cervecita y patatas Ali-olí, choricito, ensaladilla rusa…


Se que me quedan muchas cosas atrasadas por contar, como el viaje a Burdeos del último fin de semana y alguna cosilla más por ahí, pero tranquilos que lo pondré.
Un besazo muy grande a todos. A los que estáis en Madrid que os iré viendo poco a poco y a los que os quedasteis, que os cuidéis mucho y volveros pronto que me dais envidia. Os echo de menos familia
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