
Gracias a todos chicos. No puedo empezar de otra manera, sólo me queda dar las gracias a todos y cada uno de vosotros por hacerme pasar los mejores nueve meses de mi vida.
El martes fue duro. Me desperté en mis nueve metros cuadrados dos horas más tarde de lo previsto,
pero que agustito estaba en la cama. Corriendo bajé al Sully a comer con mi gente, último día de
frites y de comida con tres postres. Corriendo a la facultad a hacer papeles, toda la tarde de un lado a otro para venirme sin ningún papel, pero bueno… Luego un poco más tarde al banco, cerrar cuentas y demás historias y por fin disfrutar de las últimas horas. Una señora cena con muchísima gente. Los últimos macarrones de Leo, las últimas bromas a Céline, las últimas fotos de compadreo con Jesús, los chistes de Juan, las canciones de Antonio, las caras de Inés, los achuchones de Maria, las miradas con Alicia… joe, no me puedo quejar de nada

Luego a dormir, bueno, a intentar dormir, la emoción de las últimas horas como liliputiense no me dejaron sobar mucho, pero se hizo lo que se pudo. La mañana del miércoles comenzó a las 7h30. Una duchita como de costumbre, un desayuno en casa de Leo, despedida de la gentecilla que estaba despierta y Alicia y yo emprendíamos el camino. Pasamos por el despacho de mi coordinadora para ver si me podía llevar el papel, pero nada de nada, nos fuimos a echar gasolina al cochecito de Juan, un paseito por donde no os importa a nadie ;) y a esperar a Juan.
La despedida en el aeropuerto muy mala, no os lo voy a negar, pero prefiero no contarlo que me voy a poner triste otra vez, sólo dar las gracias a Juan y Alicia por llevarme y mimarme tanto en mis últimas horas de Erasmus. ¿Cómo metí 38 kilos de maleta y dos equipajes de mano en el avión? Pues… cara mucha cara. Le pedí a un colegio que estaba en la cola de facturación si me podía meter con ellos. No tuvieron muchos problemas y además como no hablaban francés les ayudé un poco y eso me vino genial: Cuando la azafata de tierra me empezó a preguntar que yo era muy mayor para el grupo de personas y que era muy raro que llevara una maleta tan grande y los demás tan pequeñitas (creo que la zorra me vio como les pedía por favor que me añadieran con alumnos, eso y que mi nombre estaba escrito en la lista de alumnos con bolígrafo y el de los demás a ordenador) le contesté que era la maleta con todos los regalos que nos habían dado en la visita al Parlamento Europeo, jeje y coló sin problemas, me había pasado 18kilos de lo permitido y llevaba un equipaje más de mano y pasé como si nada: Erasmus hasta el último momento
El vuelo...¡¡no tengo ni idea!! Venia casi vacío y me pude tumbar en tres asientos y con lo cansado que estaba lo hice durmiendo como un niño pequeño, pero el aterrizaje fue muy chungo, hacía mucho viento y por primera vez sentí miedo en un avión que se balanceaba en la pista como si fuese de papel.
Pero llegué a Madrid y allí estaba mi Primo, mi mama, mi tía y Daniel esperándome con unas ganas locas de abrazarme. Corriendo nos fuimos a casa a comer comidita casera de la buena y ponernos manos a la obra con la maleta. Cuando nos cansamos de deshacer la maleta me fui a ver a mi padre al curro que tenía muchas ganas de verle y de paso enseñar a Daniel las tripas de una imprenta, que sé que le gustaba la idea desde hacia tiempo.

¿Y que hicimos después? La respuesta es fácil, llamar a Víctor e ir al Santa Elena. Allí nos esperaba Antonio con unos langostinos, bravas, sardinillas, chorizos, morcillas, patatas y mas sardinas, aceitunitas de las buenas, tortilla, un plato de macarrones y aluna que otra caña. Uff hacía tanto que no comía tan bien.
Hoy me lo he pasado recogiendo todo, poniendo lavadoras, tendiendo, planchando, limpiando el polvo, ajustando ordenadores y preparándome para mañana a las nueve de la mañana que hemos quedado para empezar a estudiar y vivir estos 20 días de clausura, pero hoy… a última hora de la tarde… otra vez he bajado a la calle, esta vez a mi barrio con mi amigo Alfonso a inflarme de cervecita y patatas Ali-olí, choricito, ensaladilla rusa…

Se que me quedan muchas cosas atrasadas por contar, como el viaje a Burdeos del último fin de semana y alguna cosilla más por ahí, pero tranquilos que lo pondré.
Un besazo muy grande a todos. A los que estáis en Madrid que os iré viendo poco a poco y a los que os quedasteis, que os cuidéis mucho y volveros pronto que me dais envidia. Os echo de menos familia