En las Fallas
Os voy a intentar resumir diez días en un post, la verdad que no he escrito pero no quiere decir que no me hayan pasado muchísimas cosas por aquí. Empiezo:El viernes 17 nos fuimos a Las Fallas. Leo, Jesús, Celine y Nacho salieron de Lille a las diez de la mañana y llegaban a Madrid a las seis de la tarde donde se juntarían con Ángel, Moi y Daniel. Llegamos a mi casa donde mi madre y mi tía nos sacaron un aperitivito para reponer fuerzas, pero el plato fuerte fue El Bar Santa Elena. Cerveza, bravas, oreja, calamares, rabo de toro, tortilla española, aceitunitas, boquerones en vinagre… es decir un día de tapitas normal para cualquier españolito, pero Celine empezaba a quedarse sorprendida de España, y mas cuando después del correspondiente pacharán sólo tocamos a 5€ por persona.

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Feliz Cumpleaños Jesús
No voy a contar muchas de las cosas que hicimos en fallas, dejo el placer a Daniel si se siente inspirado, pero os adelanto que lo normal: muchas fallas, pateo de un sitio a otro, ofrenda a la Virgen, tapitas, algunas cañas, 300 petardos entre Daniel y yo –Celine, Leo y Jesús acabaron hasta las narices de nosotros: ¡Sosos!- y pocas horas de sueño. Pero lo único que voy a destacare es lo guapa que estaba mi madre –papa perdóname pero mama te tenía eclipsado-. Creo que era la Fallera más guapa de Valencia y no es amor de hijo.

↑Los Falleros más guapos
El lunes nos lo pasamos por la mañana en la playita. No hacia mucho calor pero al menos salió el sol que por estas tierras no lo vemos mucho, aunque se nota que ha entrado la primavera y ya no hace tanto frío, ahora la mínima no baja ningún día de 5 grados ;). Por la tarde comenzamos el viaje a las 5h45 y no llegamos a Madrid hasta las 01h30, un señor atasco. Para celebrarlo, y como era el cumpleaños de Jesusito, nos fuimos de juerga por el Madrid universitario. A Celine se le salían los ojos de las orbitas cuando veía las copas con su hielito y con mas de la mitad de alcohol y no las mierdecillas que ponen por aquí, y además costaban 4€, no se lo creía –omitiré aquí muchas cosas que es mejor no contar, como Jesús meando en medio de la Plaza Mayor, Celine en medio de la Plaza de Oriente, la cara de mi madre cuando subió al coche y respiró el pestazo de a alcohol que había en el coche…-. Al aeropuerto nos vino a despedir David y la verdad que se lo agradezco, nunca viene mal alguien sereno con quien hablar cuando todos tus amigos están corriendo de un lado a otro del aeropuerto, y eso que no iban pedo, pero el cansancio, las más de 30 horas sin dormir y el alcohol les hizo estar hiperactivos hasta que nos sentamos en el avión y nos quedamos todos dormiditos.Hago un pequeño paréntesis para pedir perdón una vez más a Beatriz y a David por no haber quedado con ellos en Valencia. Perdón.

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El mejor Bar del mundo,al menos el nuestro

↑Playita de Canet de Berenguer

↑En una fallita

↑ De cañitas

↑Autolavado


El viernes celebramos una vez más el cumpleaños de Jesusito y le hizo mucha ilusión un par de regalos que le hicimos: un comic bastante chulo y una película en francés. Luego bebimos sangria hasta las doce y cogimos el último metro para ir al centro y continuar la fiesta. El sábado por la mañana nadie doy señales de vida hasta el medio día, así que como yo me desperté pronto me fui a dar una vuelta por los parquecitos de Villeneuve d’Ascq. Y por la noche… nuestro último día de Ópera del bono. Todo tenía buena pinta, nos sentaron en el patio de butacas pero comenzó el concierto y… en el descanso del primer acto nos fuimos. Sin comentarios. Así que Jesús, Leo y yo nos fuimos a tomar unas cervezas al centro, luego una cenita y una buena peli para irnos a dormir e intentar olvidar el fatal espectáculo que habíamos comenzado a ver.

↑ De copitas
Y para finalizar un fin de semana en Camus no podría faltar una visita al mercado de Wazemmes y comer en el pasillo un pollito asado. Ya es tradición. Y bueno… os adelanto que para la semana que viene habrá sorpresa, ¿quizá un nuevo viaje?, ¿quizá confirme mi relación con un transexual iraquí?, ¿quizá me decida a estudiar?, ¿quizá confirme que me quedo aquí dos años?, ¿quizá mi madre vendría y me cortaría los huevecillos y me los haría comer?, quizá, quizá, quizá… (se admiten apuestas en los comentarios, ofrezco al que acierte un kilo de mandarinas que he comprado hoy cinco kilos y al final se me pondrán malas, como siempre).












Todavía recuerdo 






















Después del 








Día 2. En la mañana de este día soleado comenzamos a movilizar nuestras tropas. Un viaje duro y pesado por un monótono paisaje interior francés. Parecía que los dos vehículos elegidos para el ataque darían buen resultado (Peugeot 307 y Renault Megane). Tras evitar los puntos concretos en los que los franceses querían hacernos pagar por pasar con material bélico —conocidos actualmente como peajes— hicimos una primera parada en 

















