domingo, marzo 26, 2006

En las Fallas

Os voy a intentar resumir diez días en un post, la verdad que no he escrito pero no quiere decir que no me hayan pasado muchísimas cosas por aquí. Empiezo:
El viernes 17 nos fuimos a Las Fallas. Leo, Jesús, Celine y Nacho salieron de Lille a las diez de la mañana y llegaban a Madrid a las seis de la tarde donde se juntarían con Ángel, Moi y Daniel. Llegamos a mi casa donde mi madre y mi tía nos sacaron un aperitivito para reponer fuerzas, pero el plato fuerte fue El Bar Santa Elena. Cerveza, bravas, oreja, calamares, rabo de toro, tortilla española, aceitunitas, boquerones en vinagre… es decir un día de tapitas normal para cualquier españolito, pero Celine empezaba a quedarse sorprendida de España, y mas cuando después del correspondiente pacharán sólo tocamos a 5€ por persona.

Feliz Cumpleaños Jesús
El viaje un pequeño infierno –no haré mención a la mini avería del coche- porque nos comimos un buen atasco; “nunca vi un atasco de tantos kilómetros” repetían una y otra vez la gente que no esta acostumbrada a la N-III pero lo peor les esperaba el lunes.
No voy a contar muchas de las cosas que hicimos en fallas, dejo el placer a Daniel si se siente inspirado, pero os adelanto que lo normal: muchas fallas, pateo de un sitio a otro, ofrenda a la Virgen, tapitas, algunas cañas, 300 petardos entre Daniel y yo –Celine, Leo y Jesús acabaron hasta las narices de nosotros: ¡Sosos!- y pocas horas de sueño. Pero lo único que voy a destacare es lo guapa que estaba mi madre –papa perdóname pero mama te tenía eclipsado-. Creo que era la Fallera más guapa de Valencia y no es amor de hijo.
Los Falleros más guapos

El lunes nos lo pasamos por la mañana en la playita. No hacia mucho calor pero al menos salió el sol que por estas tierras no lo vemos mucho, aunque se nota que ha entrado la primavera y ya no hace tanto frío, ahora la mínima no baja ningún día de 5 grados ;). Por la tarde comenzamos el viaje a las 5h45 y no llegamos a Madrid hasta las 01h30, un señor atasco. Para celebrarlo, y como era el cumpleaños de Jesusito, nos fuimos de juerga por el Madrid universitario. A Celine se le salían los ojos de las orbitas cuando veía las copas con su hielito y con mas de la mitad de alcohol y no las mierdecillas que ponen por aquí, y además costaban 4€, no se lo creía –omitiré aquí muchas cosas que es mejor no contar, como Jesús meando en medio de la Plaza Mayor, Celine en medio de la Plaza de Oriente, la cara de mi madre cuando subió al coche y respiró el pestazo de a alcohol que había en el coche…-. Al aeropuerto nos vino a despedir David y la verdad que se lo agradezco, nunca viene mal alguien sereno con quien hablar cuando todos tus amigos están corriendo de un lado a otro del aeropuerto, y eso que no iban pedo, pero el cansancio, las más de 30 horas sin dormir y el alcohol les hizo estar hiperactivos hasta que nos sentamos en el avión y nos quedamos todos dormiditos.
Hago un pequeño paréntesis para pedir perdón una vez más a Beatriz y a David por no haber quedado con ellos en Valencia. Perdón.

El mejor Bar del mundo,al menos el nuestro
Playita de Canet de Berenguer
Pero el martes no había acabado, llegamos a Lille y Jesús y Leo tuvieron que ir a trabajar y yo gracias a la huelga pude dormir hasta las 7 de la tarde cuando nos duchamos rápidamente para ir a la Ópera. ¡Que coñazo! Nunca había visto algo peor, ni lo menciono, en serio, danza contemporánea: dos tíos y dos tías en el escenario, sin música y con un leve movimiento repetitivo de 24 minutos: nos dormimos.
En una fallita
De cañitas
Autolavado
El miércoles no fue un día a destacar, pero el jueves fuimos a la Fiesta de la Espuma de la residencia Leonardo. No puedo decir mucho, sólo que teníais que haberla vivido. Calados hasta las cejas, bañándonos en champán, barra libre, la gente medio en pelotas, todo el mundo con un contentillo increíble, risas, chistes y alguna foto, pero demasiado vergonzosas como para salir a la luz, lo siento, pero creo que no tengo derecho a poner esas fotos, alguien me podría matar.












El viernes celebramos una vez más el cumpleaños de Jesusito y le hizo mucha ilusión un par de regalos que le hicimos: un comic bastante chulo y una película en francés. Luego bebimos sangria hasta las doce y cogimos el último metro para ir al centro y continuar la fiesta. El sábado por la mañana nadie doy señales de vida hasta el medio día, así que como yo me desperté pronto me fui a dar una vuelta por los parquecitos de Villeneuve d’Ascq. Y por la noche… nuestro último día de Ópera del bono. Todo tenía buena pinta, nos sentaron en el patio de butacas pero comenzó el concierto y… en el descanso del primer acto nos fuimos. Sin comentarios. Así que Jesús, Leo y yo nos fuimos a tomar unas cervezas al centro, luego una cenita y una buena peli para irnos a dormir e intentar olvidar el fatal espectáculo que habíamos comenzado a ver.
De copitas
Y para finalizar un fin de semana en Camus no podría faltar una visita al mercado de Wazemmes y comer en el pasillo un pollito asado. Ya es tradición. Y bueno… os adelanto que para la semana que viene habrá sorpresa, ¿quizá un nuevo viaje?, ¿quizá confirme mi relación con un transexual iraquí?, ¿quizá me decida a estudiar?, ¿quizá confirme que me quedo aquí dos años?, ¿quizá mi madre vendría y me cortaría los huevecillos y me los haría comer?, quizá, quizá, quizá… (se admiten apuestas en los comentarios, ofrezco al que acierte un kilo de mandarinas que he comprado hoy cinco kilos y al final se me pondrán malas, como siempre).
Ciudad de las Ciencias de Valencia


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sábado, marzo 25, 2006

Hasta siempre Plymouth

Decir adios nunca es fácil, sobre todo cuando ves que se cierra un capítulo de tu vida y que ya no hay marcha atrás. Esta es exactamente la sensación que tengo ahora mismo. Tengo una mezcla de sentimientos muy extraña y me da mucha penita marcharme. Sé que tengo que voler, allí tengo a las personas más importantes de mi vida, y hay mucha gente allí que ahora mismo me necesita mucho, pero eso no hace desaparecer esta sensación de penita que tengo. No sé si alguna vez volveré a Plymouth, y sinceramente no es que Plymouth me importe mucho, pero si que me da penita no ver más a algunas personas que he conocido aquí, o al menos no verlas en bastante tiempo, así que quiero aprovechar este medio para decir: hasta pronto chic@s...


Mi estancia aqui no ha sido siempre fácil, pero ahora estoy muy a gusto y muy contenta en mi casita y me da penita irme, además mi proyecto ha avanzado considerablemente, lo que me llena de orgullo y alegría. Aquí he conocido gente de muchos sitios, mucha mucha gente, sin embargo me gustaría despedirme y dar las gracias a algunos amig@s que han hecho mi estancia aqui agradable y que me han ayudado cuando lo necesité.

La primera persona de la que me tengo que despedir, aunque ella ya no esté aquí, es de Roberta. Es una chica italiana con la que viví en casa de la familia durante más de dos meses. Sin duda una de las mejores personas que he conocido aquí. Una chica estupénda, buena gente y muy simpática. Ha sido como mi hermanita mayor aquí. La verdad es que la he echado mucho de menos, pero no importa porque sé que la voy a ver muy prontito, tal véz pasemos las vacaciones en italia con ella y Mirco. Un beso Robby, ahora yo también me voy con mucha penita, hasta pronto...

Otra persona de la que me tengo que despedir es mi Chris, una chica noruega, buena amiga y buena compañera de biblioteca. Perdonad que vaya a escribir en inglés, pero es que sino la pubriña no se me entera de nada, así que allá voy: I would like to say good bye to Christina, one of the best friends I have had here. Thank you for all the time we spent together in the silent room, all the meals we shared, the evenings we shared in our houses and everything you did for me. I am very happy to have met you. Do not forget you have a friend in Spain!!! look for a date to visit me. You are welcome whenever you want. I hope to see you very soon. Have a good time in Plymouth and enjoy, I'll miss you but I know we will be together very soon.

Quiero decir adios a otras dos personas que nos han hecho las fiestas y reuniones muy entretenidas y divertidas. Los dos grandinos más salaos de todo Plymouth: Pedro y Sandra. Buenos amigos y buena gente. Aunque un poco alocados, pero bueno ¿¿que sería la vida si no se fuera un poco alocado?? Os echaré de menos chicos, sobre todo a Sandrix, la loca más loca de todo Plymouth… cuidaros y nos vemos por Graná. Ah!! Peter te tomo la palabra eh!! recuerda que me invitaste a ir a Graná. Aprovecho para decios que os cuideis, sobre todo a Pedro que está fatal de la cabeza, ¡qué ya nos conocemos!, cuidadín con lo que haces que eres un loco. En serio, me alegro mucho de haberos conocido. Muchos besos y os espero en Madrid.


Para terminar no me gustaría irme sin decir adios a Sonia, la francesa más simpática de todo Plymouth, espero verte pronto por España, cuando vayas no olvides llamarme. Me quiero despedir de Maia, una niña muy linda de Moldavia que como entiende español, ruso, rumano, inglés, moldavo y lo que le eches no tendrá ningun problema para entender esto.

Adios a las italianas, Veronica, Luccia y Eleonora tal vez este verano podamos hacer una escapadita a vuestras cuidades durante nuestro viaje a Ancona.


Adios a Pietro, Raúl, Stephan, David, Mathieu, Bob... Adios a todos chic@s. Pasadlo muy bien.

Creo que me he despedido de todos, a muchos de vosotros tal vez no vuelva a veros pero siempre recordaré este medio año por aquí con cariño. Espero que vosotros no os olvideis de mi.

Uppss!! no me había despedido de alguien, mi perrita Sarah. Es uno de los 4 perros de la familia con la que estuve. A mi no me gustan los perros pero es increible el cariño que dan. Sarah, siempre estaba conmigo en la casa, en la puerta de mi habitación, esperando que le diera chocolate y saltando sobre mi cada vez que entraba en casa. Ahora que vivo sola, a veces echo de menos la compañía que me hacía, sin duda, una de las mejores partes de mi estancia en la casa. Adios Sareta, espero que te cuiden bien...

La parte buena de esto es que vuelvo al lado de mi niño, que voy a ver a mis amigas: Mary, Sue, Marian, Amina.... os he echado de menos chicas. Vuelvo a ver a mis papis y a mi hermana, a los amigos bloggeros (cuando se decidan a volver del todo), a la familia, a todo el mundo.

Desde aquí quiero dar las gracias a Jorge por como ha llevado el que yo esté aquí. Ha sido increible lo bien que lo has llevado. Me has ayudado mucho, siempre con una sonrisa en la cara, animándome cuando me ponía triste, animándome a salir y pasarlo bien, con el proyecto, ayudándome en todo... gracias Jorge eres increible. En nada estoy contigo y ya no nos separaremos nunca más.

Un besito, hasta siempre...Plymouth :(

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viernes, marzo 24, 2006

…3, 2, 1 ¡ignición!

space shuttler taking offTodavía recuerdo “el día”. Un par de meses antes, Nacho ya lo sabía. Después fueron Victor, Mon, Julián, Diego, Juan y más tarde Lydia. Todos se iban. Todos menos Jorge y yo. Y Jorge porque ya se le pasó el arroz para irse.

Desde luego que me alegré, pero por otro lado merodeaba la idea de que iba a quedarme solo. Si soy sincero, nunca pensé que se lo darían a todos. Y de hecho, hasta que no pasaron unos meses y la cosa parecía ir en serio no empecé a verle las orejas al lobo. Al principio fue duro, tanto para ellos, como para mí. Aunque gracias a esta bitácora, el mail y Skype (aka. RadioPatio) se ha llevado mejor.

Siempre fui un poco retrasado. Aprendí a hablar, andar y leer muy tarde. Era el niño gusano. Después, la carrera también la empecé más tarde, ya que nadie me dijo que había un 2º de COU. Así que para no perder las costumbres y un año después —para llevar la contraria— ya puedo decirlo orgulloso: ¡me voy!


Después de unos meses de incertidumbre y tensión de glúteos, me han concedido la beca Erasmus/Sócrates para irme el curso 2006/2007 a la universidad Paris XI - Orsay. Al sur de París.

No era mi primera opción, pero estaba entre las 10 que había solicitado (opción 5ª creo). Fue de las pocas opciones que finalmente tuve, después de que me llamasen para elegir destino, contra todo pronóstico. Si soy sincero —y os aseguro que no es falsa modestia— habría puesto la mano en el fuego a que no me la darían. Habría puesto las dos manos, los pies y los machos. Pero cuando me dijeron que había 9 personas por detrás de mí, enseguida aparté los machos del fuego. Fui el 38º de 47. Estaba jodido, pero con los machos a buen recaudo.

El proceso de adjudicación es el siguiente:

  1. Rellenar solicitud y CV, allá por enero.
  2. Prueba —obligatoria, gracias a Nacho…— de los idiomas elegidos (máx. 2). Que si no la haces tienes que pagar.
  3. Se mete con tu expediente, y se menea todo junto, durante tres semanitas.
  4. De mayor a menor puntuación, te van llamando y vas eligiendo según plazas queden, cual partida de bingo.

Las opciones eran muchas, aunque no muy variadas:

list

  • ¿Alemania? quedaba descartada, ya que las clases serían en alemán, y como dijo aquel: “la vida es demasiado corta para aprender alemán”. Por lo mismo Austria y Suiza.
  • ¿Inglaterra? había dos plazas para Nottingham, y pare usted de contar. Y claro esas vuelan.
  • ¿Países nórdicos? unas cuantas plazas pero también vuelan. Son en inglés y esta lleno de noruegas y suecas.
  • ¿Italia? era tentador, pero la leyenda dice que un Erasmus allí no impone en el currículo. Y es demasiado evidente a lo que vas ;-)
  • ¿Portugal? tres cuartos de lo mismo, y tendría que desempolvar apuntes de portugués.
Las opciones por las que me decantaba eran Bélgica, Francia o República Checa con Praga. Esta última me tiraba mucho, pero sólo había una plaza y para colmo no están seguros de por qué estaba en la lista (!!). Finalmente, quedaron:
  • Gante, Bélgica: con clases en flamenco…
  • Liege, Bélgica: Nacho me ha repetido hasta la saciedad que ni se me ocurriese este destino.
  • Lyon, Francia: con una mierda de especialidades y una sola plaza.
  • Paris VII ó Paris XI - Orsay: la segunda con mejor oferta de asignaturas que la primera, pero al sur de París, lo que vendría a ser “en Parla”.
Finalmente me decidí por esta última, entre otras cosas, porque eran dos plazas y ya había adjudicada una, así me voy con alguien de la facultad.

Así que ahí estoy, un poco perdido, un poco con miedo de “¿y ahora qué? no me lo esperaba”, y dejar en España familia, novia y un ratón. Pero satisfecho por poder irme por fin y mandar a tomar por saco a la facultad de aquí que tan quemado me tiene.

Si alguno ha estado en Paris XI - Orsay o conoce a alguien, poneos en contacto conmigo y dadme consejos, ánimos, dinero, etc…

Ahora a esperar el torrente de papeleo y seguir subiendo poco a poco, hasta llegar a la órbita. Aunque, todos sabemos qué pasó el 28 de enero de 1986

STS-51

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domingo, marzo 19, 2006

London Tour

Londres 24:00. Estación de Euston.
Tres personas se disponen a intentar salir del "underground" sin billete... y lo consiguen delante del revisor haciéndo el número del turista que no se entera...

La situación era que tras un pastón de tren desde el aeropuerto, resulta que para entrar al metro no había taquilla, sólo una advertencia y una maquinita, donde te expedían los billetes a 3 libras cada uno. El trayecto previsto era de una única estación, y la posible multa ascendía a 20 libras, así que creyendo que sería como en muchos sitios de europa que no picas el billete pero te puede aparecer el revisor, decido arriesgar e ir sin billete.

Al final resultó que sí que había que picar el billete para salir... pero el numerito funcionó, y como buenos españoles en el extranjero nos saltamos a la torera nada más llegar las normas establecidas :-)

Y es que el viaje hasta el reencuentro era muy largo. Muchas horas de autobús para Lydia o de avión+tren para mí, para llegar a nuestro punto de encuentro, el hotel Hilton!!

Sí, un bonito hotel remozado como hotel Hilton manteniendo la arquitectura victoriana típica londinense. Y es que ultimominuto.com (jeje, nada de publicidad gratuita) a veces tiene unas cosas estupendas, y Lydia encontró una habitación a precio de Bed&Breakfast.

A partir de ahí fueron tres días frenéticos de frío, de andar mucho, visitar más y ver un montón de cosas. Que si el British Museum, donde los niños raspan con sus uñas los jeroglíficos egipcios, la National Gallery, la Tate, Westminster, Big Ben, Torre de Londres, mercadillo en Portobello, barquito por el Támesis, puente del milenio, Harrods, etc. Vamos,que viaje completito, sólo nos faltó subir al London Eye, que nos lo cerraron en las narices (allí cierran muy pronto) y ver un musical, pero algo había que dejarse para la vuelta!





Y es que resulta que Londres es muy distinto al resto de Inglaterra. Es mucho más imperial y monumental. La Inglaterra que hasta entonces habíamos conocido era la típica campiña inglesa del sur y las ruinas de los castillos que quedan de la leyenda del Rey Arturo. Además tuvimos todos los ingredientes para conocer la cultura londinense: frío, llovizna, algo de nieve, hooligans en el metro... el único sol que nos hizo fue un ratito al ver Buckingham Palace, pero la reina no se dignó a salir a saludarnos.



También fue muy curiosa la mezcla de cosas y gente distinta que se da lugar cada sábado en el mercadillo de Portobello, gente de lo más variopinto comprando cosas aún más raras. Y no significa que sean baratas, que en algunas antigüedades rivalizaba en precio con Harrods, pero siempre se podía regatear un poco.



Parece mentira cómo cuando vas a visitar cualquier sitio sólo te encuentras a turistas de dos tipos, españoles y japoneses o chinos, que se les distingue según si las pintas que llevan son tipo Sailor Moon o Mao. Los demás turistas se deben de asustar ante la avalancha que se les viene encima. A los españoles se nos oye a la legua y a los otros se les ve de lejos porque van en manada. Incluso en un helado fin de semana de Marzo estaba todo lleno de turistas.

El metro de Londres, el famoso "tube", también tiene sus reglas para los turistas. Resulta que si te quieres hacer una foto con el logotipo y te capta una cámara de seguridad, una señorita te recuerda por los altavoces que está prohibido hacer fotos con flash dentro de las instalaciones. Dentro de poco hasta venderán postales, o al salir del metro te querrán vender tu foto, como en los parques de atracciones: "sonría al pasar".

Y después de un fin de semana de lo más entretenido, tocó la hora de volver a casa. Un viaje largo, porque yo no volaba desde Londres y Lydia tenía un largo camino en bus a su nueva casa. El próximo viaje será más fácil, porque iré a recogerla al aeropuerto y ya no habrá despedida...



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lunes, marzo 13, 2006

A Luxemburgo

golosinasEl Comando Camus se volvió a movilizar, esta vez pasamos la frontera francesa y nos fuimos Luxemburgo. El viaje comenzó el viernes muy tarde. Era ya de noche cuando preparamos el vehículo de asalto –esta vez un Peugeot 1006- y la tripulación de lo más variado del mundo: un catalán de pura cepa, un malagueño peculiar, una riojana con pedigrí y un madrileño de lo más castizo.



En las entrañas de la muralla de Luxemburgo







Cuando llegamos al formule 1 el viernes por la noche tuvimos los primeros inconvenientes. Éramos cuatro y habíamos reservado una habitación para tres. Normalmente no hay nadie en la recepción de estos hoteles, pero esta vez si. El cajero automático no funcionaba así que después de hacer el check in hicimos lo posible por entrar sin ser vistos… una buena tensión, ¿dormiría uno de nosotros en el coche?, ¿podríamos tomar el hotel y hacerlo nuestro fuerte? Mil preguntas rondaban nuestras cabezas. Al final, la primera noche lo conseguimos entrando al mismo tiempo que un grupo de chavales, es decir, utilizando la táctica de “a río revuelto ganancia de pescadores” y la segunda noche fue mucho más fácil. Nos dieron una habitación en la primera planta, así que Francesc, un tío alto, fuerte y aguerrido pudo entrar por la ventana del hotel, un espectáculo, pero una vez más el Comando Camus salía victorioso.
Tírame las trenzas para subir a tu cama
Hay que confesar los pecados de este año
¡Que frío hacia madre!
En la mañana del sabado once de marzo de dos mil seis comenzamos el asalto a Luxemburgo. No tardamos mucho en hacerlo, una ciudad construida en las laderas de dos montañas atravesadas por su parte baja por un río bastante caudaloso. Por la tarde tomamos Nancy –realmente sorprendente esta ciudad, si tenéis oportunidad no dejéis de pasar por aquí- y nos dimos una vueltecita por Metz. Nos gusto Metz así que a la mañana siguiente decidimos verla de día y nos gustó aun más, pero no había nadie por la calle. Es verdaderamente sorprendente este país. A las 10 de la mañana de un domingo no hay nadie en la calle, pero ni una triste vieja con la bata rosa y los tacones paseando al perro, y luego, por la noche, a las siete de la tarde todo el mundo está metidito en su casa, no me extraña que cuando llegan a España no paren de estar en la calle, de beber, de salir… en definitiva de vivir, porque aquí están enterrados en vida, en serio, ¿Qué hacen estos franceses con su vida?.
Bonito cuerpo Leo
Esto no es un coche, es una nave
¡Cuidado Leo que te sales de la carreter!
Nuestro recorrido nos llevó a Reims. Allí en plena región del champán visitamos una bodega de las más conocidas G.H. Mumm. Nos sablaron 7,5€ por la visita con una pequeña degustación, pero nosotros sabemos rentabilizar nuestro dinero, y como no, eso lo hicimos en la tienda de recuerdos. Aprovechando un momento de descuido Leo pudo coger un precioso llavero, pero la tarea difícil la hicimos Nieva y yo. Nos robamos una preciosa botella de Cordon Rouge de 374 ml con un valor de 13,90€. No nos salió rentable la visita económicamente, pero lo que nos reímos luego con la botella de champán, no tiene precio. Ya os contaré como y donde me tomo esta botellita, pero creo que ya tiene fecha y lugar.
Dormiditos en el coche









Las últimas horas del viaje nos llevaron Laon, St Quentin, Cambrai y Valenciennes. Nada que destacar de estas pequeñas ciudades, pero como con Nieva hacer cualquier cosa es divertido –y cuando digo cualquier cosa digo cualquier cosa ;)- nos lo pasamos en grande.
Como ratoncillos en una rueda
Pequeño regalito de G.H.Mumm

Un besito a todo el mundo, en especial como siempre a Mama y a Papa que me escribieron muchos mensajitos y me recuerdan a diario que me quieren, a mi Primín que empieza a escribir por aquí y cada vez tengo más ganas de verle, a Alicia por alegrarme el viaje con sus sms, al otro Comando Camus que estaba en la nieve y que nos iban contando las numerosas caídas de Jesús en la nieve, a Dani porque me he acordado de él muchísimas veces y por fin encontramos el cementerio inglés que tanto buscamos y a Nieva, Francesc y Leo por hacer que me lo pasara en grande en tres días para no olvidar.
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sábado, marzo 11, 2006

Echando la vista atrás

ojos en remojo
miradas que se pierden
camina el viento roto
sobre rojos andenes
Sínkope - Charcos de quejíos en el suelo



Desde el 11M muchos grupos han sacado una canción en recuerdo/homenaje a las víctimas. De todas las que he escuchado hasta ahora, la que más me gusta es esta. Porque me pone la piel de gallina y porque no está politizada en absoluto. O es sufucientemente sutil como para que yo no me de cuenta, que tampoco hay que correr mucho. En cualquier caso, ahí queda.

Lo cierto es que darme cuenta de que ya hace dos años de aquello -fuera de España no es algo que te recuerden todos los días- me ha hecho echar la vista atrás por un rato, y pensar en lo que pasó en los días siguientes y en lo que he estado haciendo desde entonces. Para el que no lo sepa, ese día yo llevaba semana y media trabajando -subcontratado, claro- en la campaña electoral de uno de los dos partidos políticos más importantes de España. No voy a decir cual porque no quiero dar pie a comentarios políticos de ningún tipo, no es la intención de esta entrada y espero que no ocurra. Después de ese trabajo, si se le puede llamar así, pasé a otro que también tenía sus pegas pero que lo cierto es que echo de menos de vez en cuando. En cierto modo fue gracias a él -al sueldo, concretamente- al que decidí irme de athens -parte del programa Sócrates, un curso de una semana en una universidad extranjera- a Praga el año pasado y, dado que me gustó el asunto, decidí irme de erasmus este año. Lo cierto es que la universidad de Stuttgart no es la de Praga, y Stuttgart tampoco es Praga -estoy sembrao hoy, eh- pero no me puedo quejar.

La verdad es que en cierto modo me ha decepcionado un poco el funcionamiento de esta universidad. A ver si me explico: tienen muy buenos medios, y por lo general todo el mundo me ha tratado más que correctamente. Pero la forma de dar las clases, igual que en la FI. Llega un tío y se tira hora y media leyendo transparecias sin contar realmente nada. Luego los exámenes sí que son distintos, claro. Mientras que en Madrid parece que su máxima aspiración es suspender al mayor número de gente posible, aquí no se les nota esa mala baba. De hecho aquí lo normal es aprobar a la primera...

Al hilo de esto, ya sé otra nota: un 2.3 que no me sabe nada mal (recordemos que aquí el 1.0 es sobresaliente y el 4.0 aprobado raspado). De momento solo me falta una nota por saber -aparte de las de los dos exámenes que aún no he hecho, claro- y desgraciadamente me temo que cuando predije que el vieje listillo me iba a joder, acerté. De hecho si rellené el examen fue porque aquí suelen ser bastante generosos, por probar. Este mismo examen en la FI me habría llevado a cafetería en menos de diez minutos.

Y ya me despido, que esto se está empezando a alargar. Os dejo con un par de fotos de la nevada que cayó hace cosa de una semana, la mayor hasta ahora.








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jueves, marzo 09, 2006

Lo peor, la multa

Una semana movidita. No ha faltado de nada, ni siquiera el reencuentro con mis apreciadas cucarachas que han vuelto de sus vacaciones y deciden pasearse tan campantes por mi cuarto. Después de un fin de semana tranquilito sin hacer mucho además de hablar y estar con los amigos – y aquí empiezo mis homenajes: gracias Alicia por soportarme todo este fin de semana y sobre todo lo que llevamos de semana- empezamos el lunes con cuatro preciosas horas de Physique Statistique y por la tarde… a la Opera. Vimos un pedazo de espectáculo La Flûte Encantée de Wolfgang Amadeus Mozart. ¡¡Al final hasta me vuelvo una persona culta con tanto teatro y tanta Opera!!

El martes tenía un montón de horas de Ondes et Vibrations pero a los franceses les encantan esto de las huelgas y de poner piquetes en las puertas de las facultades para que no puedas entrar. Como no teníamos clase perdimos la mañana haciendo los deberes de francés y por la tarde nos fuimos a comprar al Auchan con el coche de Juan –y aquí doy las gracias a Juanete por la cantidad de veces que estamos utilizando su coche y lo bien que nos está viniendo-. Por la noche Marta nos invito a su casa a cenar. Supongo que la primera y la última vez porque tiramos el vino por suelo, la lechuga, un poco de pasta, casi nos cargamos el ordenador…pero bueno, al final nada grave, ¿no? ;)

El miércoles me desperté con una noticia genial: ¡¡ Gema por fin es mama!!, y por consiguiente creemos que Pablo ya es papa, pero eso no lo podemos asegurar nosotros, pero mi prima Gema nos dice que si, así que habrá que creerla, ¿no? – y sigo agradecimientos: gracias Gema y Pablo por hacernos tíos, espero que seáis muy muy felices y que nos dejéis estar a vuestro lado, ¡¡ah!! y felicidades al tío Guti que ya voy teniendo ganas de verte Primo-.
Por la tarde del miércoles si que hubo clase, y fue entonces cuando empezamos en el segundo cuatrimestre a ir juntos a clase Tamara y yo. Por fin no estoy solo en clase y tengo a alguien con quien reírme un rato del resto de mis compañeros, que a decir verdad, son un poco frikis todos.

El jueves tenía clase por la mañana pero claro, estos franceses tenían morriña del martes y su fabulosa huelga y otra vez que no tuvimos clase, ni laboratorio, ni ná de ná. Pero por la tarde y después de hacer la colada nos fuimos al futbol. Llegamos a casa con el tiempo justo Jesús, Céline y yo para tirar la ropa sobre la cama y salir al estradio. Entramos con el partido empezado unos cinco minutos, pero no nos perdimos nada. Un partido muy soso el Lille vs Sevilla, pero como había españolitos y sólo nos costó 6€ la entrada, pues damos como nota total a la tarde un notable, que al menos hicimos algo diferente.
Por la noche fue lo peor. Cuando llegamos a la residencia Leo tenía una preciosa carta donde ponía que debiamos pagar un verdadero pastón por exceso de velocidad en las playas del desembarco. La multa es por ir a 82 km/h en un tramo de 70 Km/h. Menos mal que adelantamos el pago y ha salido algo más barata, pero... ¡que dolor!

No quiero acabar el post sin pedir perdón a mis papis por no llamarles mucho esta semana pero es que he estado liadísimo y claro, por la noche siempre estamos haciendo cosillas y no saco tiempo para llamarles; Dar las gracias a Dani una vez más por buscarme cosillas por internet; Informaros que mi vuelta definitiva a España está prevista para la última semana de mayo si no hay cambios de última hora; y para terminar voy a decir que este fin de semana se movilizan todas las tropas de Camus, unos cuantos son enviados a Ámsterdam, otros cuantos vuelven a la Normandía a terminar de recoger el chiringuito y mi comando se dirige a Luxemburgo, Metz, Reims, St. Quentin y Amiens. El lunes os informo. Un besito a todos y a cuidarse.
¡¡Ah!! y en este post no pogo fotos sólo por incordiar a una persona que le pregunto todos los dias si nos lee y me dice que si, pero los dos sabemos que sólo ve las fotos, asi que esta semana cuando te pregunte sobre que he escrito no te queda otra que habertelo leido.
Un besazo a todos y a cuidarse

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martes, marzo 07, 2006

D-Day v2.0: esquivando las balas

arriving flights symbolDespués del fantástico viaje por Normandía y Bretaña, y con el movido regreso a Lille, a Beatriz y a mí nos quedaba todavía un buen trecho —unos 1500 km— de viaje hasta casa. Debíamos ir desde Camus, la residencia de Nacho, hasta la estación de tren de Lille, de ahí pillar el tren hasta Bruselas, y luego otro tren hasta el aeropuerto.

Después de recoger nuestras maletas, y dejarle a Nacho la habitación hecha unos zorros, nos preparamos para la vuelta. Desde Camus, y por internet, habíamos sacado un par de billetes para el Eurostar, ya que nos venía mejor que el TGV en horario. Salimos con tiempo de sobra, o eso pensábamos nosotros…


Llegamos a la estación sur de Bruselas (Bruselas-Midi/Bruselas-Zuid, algún día os hablaré de la putada de los países trilíngües… y cómo a Nacho se le olvidó ese pequeño detalle) tratando de no dormirnos durante los 38 minutos que tarda, para no terminar en la Conchinchina. Una vez en la estación recordamos las indicaciones que Nacho nos había dado al despedirnos en Lille:

—Ah, pues una vez allí pilláis el tren al aeropuerto internacional
Y nos encontramos dando vueltas por una estación trilíngüe con millones de andenes, trenes, autobuses, oficinas… Para colmo del trilingüismo, si en un cartel no les cabe el nombre en los tres idiomas (flamenco, francés, alemán y a veces en inglés) lo ponen sólo en flamenco.

Al fin conseguimos compramos los billetes, después de una cola para preguntar y otra cola para pillarlos. Pero entre tanto habíamos perdido el tren y nos tocaba esperar el siguiente. Lo cual nos dejaba un margen de 9 minutos para facturar, en un aeropuerto no muy grande, pero sí desconocido.

Corrimos de un lado a otro buscando los mostradores de facturación. Cuando encontramos el nuestro, de Vueling, según el reloj que había llegamos 3 minutos antes del cierre de facturación, resulta que no había nadie allí (?!). En las pantallas sí que ponía "Vueling, Madrid, vuelo 6701", pero no había rastro de nadie. Así que nos dirigimos corriendo al mostrador de Vueling en el aeropuerto, que estaba en la otra punta. Ya estaba pensando si tendría dinero para pillar otro billete al día siguiente.

Con la tensión de glúteos al máximo, le pregunté a la señorita que había que qué hacíamos, y me digo que me fuese a “baggages” (equipajes), que me repitió varias veces. Así que yo como un gilipollas buscando por todo el aeropuerto un cartelito con el símbolo de la maleta.

Desesperados, y ya con pocas opciones de volar, volvimos a hablar con la señorita. Esta nos dijo que la siguiéramos. Todo muy en plan "El Guardaespaldas", nos llevó a un mostrador de Flightcare (una 'handling company') para ver qué pasaba. Allí un señor serio, seco y barbudo nos dijo sin despeinarse un pelo de la barba que debíamos facturar. Así que nos llevó al primer mostrador de facturación que se había convertido en Flightcare. Finalmente pudimos facturar y relajar nuestros esfínteres por unos momentos.

Mientras esperaba que salieran mis cosas del escáner, en el control de aduana, a Beatriz le empezó a pitar algo que llevaba. A lo que una mujer empezó a sobarla cachearla. Estaba ahí de pie, en pleno aeropuerto, asistiendo a una de mis homofantasías. A todo esto que unos cuantos trabajadores se reúnen en torno a la pantalla del escáner. Habían encontrado algo. ¿Qué sería? Los dos kilos de marihuana estaban facturados, así como las diecisiete especies de cocodrilo moteado del Serengueti. ¿Que habría encontrado?

Terminado el sobe a Beatriz, nos pidieron permiso para abrir el bolso. Y tensos de nuevo, veíamos como sacaban poco a poco toda la porquería que había. Hasta que al final… y con un sonoro: “¡Cooooooño! ¡las balas!”. Habíamos olvidado facturar 10 balas de subfusil, usadas en la Segunda Guerra Mundial. Al menos estas eran de 8mm, y no como la que pilló Nacho de 105mm.

Los trabajadores del control, todos ellos unos soles, nos decían que tenían que preguntar a la policía, que lo sentían mucho, pero que deberíamos haberlo facturado. Después de hablar con la policía, nos dijeron que no podíamos pasarlo. Que o la próxima vez que pasáramos por allí lo recogiésemos o que nos lo podían enviar por unos 5€ y pico. Como superaba lo que habíamos pagado por ellas (en 5€ y pico), decidimos dejarlas allí. Los trabajadores no pidieron perdón, nos desearon buen vuelo y se despidieron. Y es que una gente que tiene un cartel que dice:

I ♥ my airport job
tiene que ser maja por cojones.

Una vez pasados los sobresaltos y carreras, así como encontrar nuestra puerta de embarque, vimos que el vuelo llevaba media hora de retraso (gracias a la cual pudimos facturar). Así que decidimos tirar la casa por la ventana y nos pedimos un par de copas de Leffe que nos supieron a gloria. Además asaltamos un dispensador de manises con pinta de self-service. Aunque no nos quedamos a comprobar si así era.

Ya dentro del avión, y viendo que podríamos volver a casa sin más percances, decidimos seguir con el desfalco a nuestros bolsillos, y nos pillamos un par de cervezas más.

Mi próximo objetivo será sacar la petaca en pleno vuelo y hacer un botellón en mitad del pasillo, a 30.000 pies de altura.

Con la tontería de las cervezas, terminamos contentillos, y como ya habíamos despellejado la revista "útil para la mujer actual" (sic) Woman, descubrimos un juego de stickers de Vueling, que algún niño ya había usado. Seguimos haciendo de las nuestras.

Seguro que más de uno de la tripulación se despolló después.

Fue un vuelo muy bueno, a pesar de que perdí un jersey que me habían regalado un par de semanas antes, pero al menos estábamos de vuelta.

Una vez recogidas las maletas, y habiendo hecho el capullo con el carrito, a la salida me esperaba Mar, para darme un achuchón de esos que molan, y más aún cuando estás hecho un trapo por el viaje. Un gesto, que lo mismo no supe agradecer en el momento, porque estaba que me caía, pero que desde aquí se lo agradezco infinitamente, así como haberme acercado a casa, yendo de atasco en atasco. Unos atascos que casi había olvidado. No había duda. Estábamos en casa.

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lunes, marzo 06, 2006

El final de la Era Cebollón&Co.

Tras numerosos intentos infructuosos ¡¡lo he conseguido!! sí, ya no tendré que ver más chicles masticados pegados en el mueble del baño, ni desodorantes de Homer, ni geles de ducha de la Guerra de las Galaxias… se acabaron todo tipo extraños objetos tirados por cualquier lado en el baño (las últimas veces encontré una caja de herramientas y una máquina de hacer abdominales metidas en la bañera).

Se acabó la comida repugnante (si es que a eso se le puede llamar comida), no más pelos de perro (aunque los perros eran lo mejor de la casa)… por fin llegó el día…¡Me he mudado!


Fue difícil, no voy a negarlo, sobretodo meter las cosas de 5 meses en una maleta, claro que meterlas no fue tan dificil como cerrarla, ni subida encima era capaz de cerrarla. Aunque al final lo conseguí.

Ya hace un par de días que me mudé, pero no había tenido tiempo de contarlo hasta ahora. Ahora vivo en una residencia "inteligente", nuevecita, chulísima y tranquila. Bueno excepto cuando el cansino de mi vecino coge su guitarra eléctríca, es un tío mazo de cansino… y sin gente de modales cuestionables que me moleste… por fin tengo un baño para mí sola, más limpio que los chorros del oro y es que si algo me llevo de mi estancia aquí es una manía terrible y enfermiza por el orden y la limpieza, ¡después de las cosas que he visto es normal! Y lo más importante de todo, una cocina estupenda en la que cocinar comida española de la buena.

Pero no os creáis que fue tarea fácil encontrar este sitio, antes de esto me pateé medio Plymouth, y es que las cosas aquí no son nada fáciles. ¿Que qué pasó? ¿estáis seguros de querer oírlo? Ok, ahí voy.

Mi primer intento de translado fue antes de Navidad, el problema fue que no pude encontrar un sitio donde dejar mis cosas durante mis vacaciones en España, asi que lo pospuse hasta enero.

Segundo intento, enero. Unas amigas italianas me dijeron que había una habitación libre en su casa y yo me fui corriendo a la agencia a preguntar, pero como todos sabéis los ingleses nunca se han caracterizado por ser muy listos, y en la agencia prefirieron, y siguen prefiriendo, tener dicha habitación vacía antes que alquilarla para dos meses, que era lo que yo iba a estar en ese momento. Así que decidí intentar alquilar directamente con los propietarios de habitaciones. Vi un par de ellas, pero algunas estaban tan llenas de mierda que apenas se veía en suelo, por no hablar del lamentable estado de baños y cocinas, y puesto que sufro el complejo que anteriormente os he comentado prefería compartir el baño de mi casa con un inglés poco amigo de la limpieza que con 3 ó 4 personas en una casa compartida. Desisto.

Tercer intento y el más gracioso. Final de febrero. Mi nivel de patata en sangre había ascendido hasta límites peligrosos para mi integridad física y los modales ingleses empezaban a ser más molestos de lo que estaba dispuesta a soportar. Decido intentarlo de nuevo, pero esta vez fue realmente gracioso.

Llamo a una señora para visitar una habitación, y allí me veo en una casa en la que viven 4 chicos y una chica (que por cierto, tenía baño propio en su habitación, lo que puede ayudar a entender muchas cosas), casualmente me encuentro que uno de los habitantes de dicha casa es un chico polaco con el que había ido a clase el semestre pasado y nada me empieza a contar su vida, pero entre tanto yo no quitaba el ojo a la cocina que tenía aproximadamente dos dedos de aceite con sus correspondientes tropezones, hecho que empieza a escamarme. Así que guíada por mi manía enfemiza por la limpieza decido echar un vistazo al baño antes de que llegara la dueña que me iba a enseñar mi supuesta posible habitación. Lo que allí ví fue bastante repugnante, no sé porque extraña razón las paredes tenían chorretones naranjas y negros. ¿Serían hongos? quien sabe. Así que decidí pasar de dicha casa y de la mierda acumulada por la falta de higiene de sus habitantes sumida en la más profunda tristeza, ya que tendría que aguantar un mes más a Cebo&Co.

No pasó mucho tiempo hasta que una amiga noruega me dijo que en una casa había un hueco, ¡sí! tal vez tenga suerte pensé yo, nada más lejos de la realidad. Llamé a la casa y una chica española que vivía allí me dijo (reproducción literal de la conversación que mantuvimos telefónicamente):

No sé, es que ahora mismo la cosa está complicada, la china que vive aquí, y que tenía un novio de 60 años que traía a casa, lo ha dejado y ahora está acosando al griego que vive también aquí, pero él la rechaza y ella se pone furiosa y ahora mismo acabamos de llamar a la propietaria porque está fuera de control y está tirando platos por la ventana. No sé que le pasa pero ayer cogió un martillo y reventó la alarma de incendios, así que creo que ahora no es el mejor momento para que vengas a ver la habitación
Me quedé a cuadros evidentemente, y tras oir esto y y una vez vista la mierda acumulada en la otra casa de la que os hablé decidí que lo mejor era estar en mi casa con Cebo&Co., por lo menos allí estaba tranquila , aunque la comida fuera repugnante y una persona (Cebollón) no produce tanta mierda como cuatro.

Estaba ya resignada cuando por casualidad me encontré a mi amigo Raúl que me habló de estos apartamentos y decidí probar. Al día siguiente los vi y me encantaron, así que no tarde ni un día en mudarme no sin antes pasar por el trago de decir en mi anterior casa que me iba, casi a la vez que la señora me anunció que su esposo estaba ingresado en el hospital. No sé que cara puse, pero tener que soltar una noticia así en una situación como aquella no es nada fácil os lo aseguro.

Ahora estoy conteta y feliz y me alegro de no haberme metido en ninguna de esas casas, sobretodo tras enterarme que en la casa de la china loca habían encontrado ratones en la cocina. Aunque al lado de una especimen como aquella, un ratoncillo es un ser adorable ¿no creéis? Ni ratón ni estampa-platos, ni revienta-alarmas, así que los habitantes de esa casa no tienen nada que temer, más bien yo tendría miedo de los animales de dos patas.

Bueno pues nada, que ahora estoy muy tanquila y que en 6 días nos vamos a Londres, ya os daremos el próximo parte de nuestras aventurillas. Un beso

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sábado, marzo 04, 2006

D-Day v2.0: diario de un soldado

Día 2. En la mañana de este día soleado comenzamos a movilizar nuestras tropas. Un viaje duro y pesado por un monótono paisaje interior francés. Parecía que los dos vehículos elegidos para el ataque darían buen resultado (Peugeot 307 y Renault Megane). Tras evitar los puntos concretos en los que los franceses querían hacernos pagar por pasar con material bélico —conocidos actualmente como peajes— hicimos una primera parada en Lisieux. A partir de este punto recorrimos el interior de Normandía buscando sitios de interés turístico hasta llegar a St-Lô donde decidimos hacer noche en unas trincheras amigas recomendadas por otra expedición que ya combatió en estas tierras hace unos meses, estas trincheras se llaman Formule 1.


Día 3. Segundo día de ofensiva. Tras recibir órdenes de comprobar que el Parc naturel régional des Marais du Cotentin et du Bessin estaba libre de ocupación militar nos dirigimos a la costa

y bordeando toda la Baie du Mont St-Michel parando en numerosos pueblos donde poder suministrarnos de víveres —todos sabemos que en tiempo de guerra el robo de comida está permitido y no está castigado penalmente siempre y cuando sea para que el viaje salga mucho mas barato— Estos pueblecitos nos recibían con los brazos abiertos y son realmente bonitos y hospitalarios haciendo mención especial al Mont St-Michel

(lugar turístico increíble que de no ser porque está sobrexplotado, sería aún mucho más bonito de lo que es) y St-Malo (con una ciudad amurallada muy bonita y con unos bares chulísimos donde pudimos relajarnos de la tensión acumulada en la misión mientras tomábamos unas cervecitas al lado de una chimenea).

Día 4. Estábamos cerca de las playas donde se vivieron los desembarcos del 6 de Junio de 1944. Comenzamos nuestro recorrido en Ste-Mère-Église y tras pasar por Pointe du Hoc, Omaha Beach, Utah Beach, Arromanches y visitar museos de la Segunda Guerra Mundial, hacernos mil fotos en todas las playas más conocidas, sobre los vehículos acorazados que participaron en estas batallas, ver pequeños documentales y poder observar el puerto artificial que construyeron los aliados para poder abastecer a las tropas que se adentraban en Francia en dirección París, decidimos dormir en Caen.

playa de Arromanches, con restos del puerto Mulberry al fondo
playa de Omaha al atardecer
posando para la eternidad en Omaha Beach
búnker alemán en Pointe du Hoc
la expedición al completo dentro de un cráter en Pointe du Hoc

A quien realmente le guste la historia y conozca algo de lo que pasó hace 60 años por estas playas y alrededores, no debe dejar nunca de hacer el recorrido histórico que propone cualquier guía, sin olvidar los cementerios de ambos bandos donde al ver tantísimas tumbas y que ninguno de los soldados tenía más de 25 años empiezas a comprender mejor porque está considerada como una de las batallas más importantes de la Historia.

Día 5. Malas condiciones meteorológicas. Tras comprobar que Caen estaba completamente liberada empezamos a retroceder posiciones dirección Lille. Siempre por la costa y pudiendo comprobar que desde Honfleur y bordeando toda la costa, se encuentran los pueblos más bonitos que vimos en esta pequeña aventura. Entre todos, quiero destacar Étretat.

Es, sin lugar a dudas, una de las playas más bonitas que he visto en mi vida. Cuando llegamos a este pueblecito hacia sol —nos ha hecho muchísimo frío en el fin de semana, sobre todo cuando el aire soplaba y te daba en la cara, pero también es verdad que no nos podemos quejar porque no ha llovido ningún día y a momentos hemos tenido solecito—.

A lo lejos y procedente de Inglaterra veíamos una tormenta increíble que se acercaba a nosotros. Decidimos subir a lo alto del acantilado y cuando estábamos arriba del todo, y no precisamente cerca de los coches, empezó a nevar, pero los copos eran duros y con la ayuda del viento dolían cuando te daban en la cara. Llegamos calados a los coches y tras poner el climatizador a toda pastilla, intentamos poner fin a nuestro viaje para llegar a Lille. Fue en este tramo cuando empezó a nevar con más y más fuerza, las carreteras empezaban a estar completamente blancas hasta que llegamos a un punto donde no se veía el asfalto, el coche se iba de un lado a otro de la calzada y no se podía nada más que ir a 40 km/h sin mover mucho el volante, una sensación que nunca había tenido conduciendo.

Ahora nos reímos, e incluso reconozco que me ha gustado vivir esta experiencia, pero en aquel momento había un poquillo de mieditis por parte de los nueve ocupantes de la tripulación.

Llegamos a casa tardísimo, tras perdernos por el centro de Lille, dejamos al “Comando Lille Centro” en sus respectivos cuarteles e intentar dejar el coche de alquiler sin mucho éxito nos encontramos en Camus tomando cervecitas en el pasillo el “Comando Madrid” y el “Comando Lille Camus”.

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