lunes, julio 18, 2005

Eso es mentira Ándres


¡¡¡Pues menudo viajecito!!! Como va a haber un montón de versiones voy a empezar a contar yo la mía y luego que la gente me lleve la contraria o complemente, ¿vale? El motivo del viaje fue juntarnos unos cuantos para despedirnos, ya que como todos sabéis el año que viene estamos repartidos por Europa.

Pues empezamos el viaje el día 15 de Julio de 2005. Primero Ramón pasó a buscarme al intensivo de francés y juntos fuimos a Islas Filipinas a recoger a Carlos y a Julián aunque también estaban allí la novia de Carlos y Juan para despedirse de nosotros. Pues pillamos el coche y nos chupamos 5 horitas largas de carretera con unos cd´s bastante malos, y es que la música de Ramón no es muy divertida que digamos, sobre todo el cd del primo de Collin Mc Rae que era realmente malo. Eso si, en el viaje tuvimos uno de los mejores ratos que pasamos en el viaje: iba conduciendo Ramón cuando de repente vemos un peluche blanco muy esponjoso en la bandeja de atrás de un Golf y cual es nuestra sorpresa cuando le adelantamos y vimos que era la cabeza de una abuela que iba con la boca abierta y con el cuello partido completamente dormida. Pues como podéis imaginar las bromas se sucedieron: "Esta muerta" "Jefe pare que somos uno menos" "Desfibrilador, ¡¡cuidado!!"… pero encima todas estas risas se juntaron con un pijo en un BMW que se pico con nosotros por adelantarle por la derecha y acordarnos de su madre mirándole a la cara cuando nos adelanto, pues adelantamiento al BMW, luego a la abuela, luego la abuela nos pasaba y el BMW y nosotros al… pues nos reímos un montón y nos pasamos unos cuantos kilómetros de la leche hasta llegar a la bifurcación de la carretera entre Alicante y Murcia, que lastima porque nos lo pasamos en grande. El resto del camino fue normal, salvo algún pique más con otros BMW´s que parece que no les caíamos muy bien ;).

Cuando llegamos nos encontramos allí con Daniel, Víctor, Jorge y Lydia y nos fuimos a la playa. Nos dimos el primer baño e hicimos hambre para la cena que fueron un montón de pizzas aliñadas la mayoría con tomate y manzana ya que no teníamos otra cosa en la nevera, pero…estaban muy buenas (¡¡era eso o nos moríamos de hambre!!). Después de la cena nos pusimos a beber lo que se supone que era agua de Valencia, pero…de agua de Valencia sólo tenía el nombre porque llevaba de todo y así pasó, que todos menos Jorge y Lydia acabamos bastante tocados. Nos fuimos luego a las fiestas del pueblo y a seguir bebiendo, y la verdad es que no puedo contar mucho más, porque además de no ir muy bien me fui a casa antes que los demás porque no me encontraba muy bien, así que esa parte la dejo para los demás que además es la mas divertida con el pedo que llevábamos todos y el ¡¡Karaoke, Bolera!! y la vieja con el perro y otras muchísimas historias pero que seguro que son las que cuentan todos y seguro que se acuerdan mejor ;)

Pues la verdad es que no dormimos mucho y nos fuimos a la playa a darnos un bañito, un buen paseito por la orilla muy despacito para ir cogiendo color y no gastar muchas energías. Y decidimos irnos a la piscina de alta seguridad de la urbanización. Tras pasar la tarjeta para abrir la puerta, decir la contraseña, dar el número de DNI, bailar la conga y tocarnos la nuca con los pies el vigilante de la puerta nos dejó entrar pero…no le gustó nada de nada mi bañador y me dijo: "la mayoría de los que estamos aquí en la piscina creemos que eso que llevas puesto no es un bañador, la próxima vez que vengas procura traer un bañador apropiado" QUE MIEDO por un momento lo flipé, pero bueno…Víctor vino en mi rescate y me dejaron remojarme en la piscina. Ah!! y el bañador era un bañador largo, por debajo de la rodilla, pero un bañador que yo no me bañe en calzones como unos que yo me sé la noche siguiente, ¿¿no??.
El sábado comimos ensaladita muy buena y fresquita y nos dormimos una siesta de la leche. Volvimos a bajar a la playa y estuvimos tirados un buen rato en la arena pero esta vez no nos metimos todos en el agua y es que estábamos justitos de fuerzas como para jugar en el agua. Cenamos de barbacoa en la terracita de casa (un lujazo de terracita de la leche) y bebimos sangría y wisky. Esta noche nos dividimos por unas horas, unos cuantos nos quedamos en casa jugando y viendo la tele y otros salieron a tomar algo, aunque no estuvieron mucho, que no quiere decir que no bebieran mucho, ¿verdad?, jeje.

El domingo nos lo pasamos en la playa, jugando como hacía años que no lo hacia en la orilla de la playa con la arena, sobre todo Jorge, Ramón, Daniel y yo. Enterramos a Ramón, hicimos un castillo y nos tiramos bastantes bolas de arena. Luego un bañito para limpiarnos y una dolorosa derrota para Jorge, Ramón y Daniel que no consiguieron hacerme una aguadilla entre los tres, así que…Ramón lleva muchisimo tiempo intentandolo y nada de nada, y a decir verdad, sólo lo ha conseguido Lydia, ¿a que si?

Comimos un buen plato combinado de huevo, salchicha, arroz, tomate, revuelto de morcilla y alguna que otra cosa de picotear más, nos duchamos y nos volvimos a casa. Por suerte no pillamos atasco y nos lo pasamos en grande. He dejado muchas cosas que contar como el pedo del viernes, la vergüenza del karaoke, como se emborracho Ramón el viernes, la raja de… la sandia, el Neng, el amanecer en la playa, los mil y un croissants y otras muchas cosas pero así vamos escribiendo todos y completamos la historia.

Un besazo a todos y reconocer que me lo he pasado realmente bien y que la próxima será la cena de despedida, pero que espero que el año que viene nos juntemos en terreno neutral ya sea París o donde queráis pero esto hay que repetirlo. Ah!! y escribid todos por favor.


Actualización por Victor a las 00:15 del 20 de Julio:

Bueno, por primera vez y sin que sirva de precedente he decidido plantar esto aquí en lugar de en los comentarios porque lo que voy a hacer a continuación no es comentar nada sino complementar lo escrito por Nacho.

Para Jorge, Lydia, Daniel y yo el viaje empezaba un poco antes, a eso de las 13:30 nos reuníamos a la salida del trabajo de Lydia y desde allí (y tras una vuelta por Madrid) cogíamos la R-3 para esquivar el atasco.


Dios mío, vaya jeta que saco en la foto. Unas pocas horas después -realmente no recuerdo cuantas- y tras un paseíto por Elche (en ningún momento llegamos a estar perdidos) nos plantábamos ahí, en Guardamar del Segura, provincia de Alicante.

Mientras yo abría las ventanas, Lydia vigilaba el coche, Daniel se escaqueaba habilmente y Jorge subía las maletas y la compra hacían acto de presencia el resto de los integrantes del grupo: Mon, Nacho, y los arroceños (Carlos y Julián). Aquí enlazamos con lo relatado por Nacho hasta el momento.


Ahora voy a saltar unas horas en el tiempo, hasta el momento en que Nacho, vencido por una vomitona de cuidado, decidía irse para casa. Gentilmente le confié el único juego de llaves de que disponíamos y acordamos el lugar en el que las dejaría para que el resto pudiésemos entrar al apartamento al volver de fiesta. En aquel momento yo no recordaba que para atravesar el perímetro exterior de la cárcel, digo la urbanización, hace falta tener llaves o se hábil saltando tapias (y no ir muy cocido). Un rato después Mon, como viene siendo habitual en él, ya había vomitado, Carlos había dejado salir a Brassman y Jorge y Lydia habían vuelto del baño, así que decidimos que era el momento de enfilar hacia el lugar de ocio por excelencia de Guardamar: no hablo de la playa no, sino del Karaoke-Bolera Guardamar, conocido por todas las gentes del lugar. Allí mi sorpresa fue mayúscula al comprobar que ¿Sandra? (la señorita que pone las canciones en el karaoke) se acordaba de nosotros. Sorpresa porque ya hace un año de esto:


Se ve que dejamos huella... Tras volver a dejar patente que semos de Madrid cantando "Aquí no hay playa" y otras joyas del pop español de los 90 (supongo) nos dieron las seis de la mañana, hora de cierre del karaoke. Pero a Brassman le daba igual, ya estaba desatado y era incontrolable. Aunque las pantallas del karaoke llevaban rato apagadas y la música era "incantable" el seguía tan pegado al micrófono como Juli a la taza del inodoro. Tras largo rato y sin ser capaces de explicar al camarero del local "de dónde habíamos sacado a este tío" conseguimos despegar a cada arroceño de sus respectivos "útiles" y pusimos camino a casa.

Tras saltar al interior de la urbanización como pudimos, todos menos Daniel y Carlos (Brassman ya había vuelto al lugar de donde nunca debió salir) decidimos irnos a la cama. Ellos dos prefirieron darse un baño en la playa. Lo que ocurrió a continuación fue de juzgado de guardia: vi a Daniel bajar de la terraza con mi toalla en la mano, le conminé a cojer la suya y su respuesta fué "ah, esta es pa Carlos, me ha dicho que su toalla es verde". Tras hacerle ver su error pregúntó a Carlos de nuevo como era su toalla y este le contestó que tenía delfines. Segundos después Daniel bajaba de nuevo de la terraza con mi otra toalla, la de delfines. Volví a avisarle de su error y ya un poco harto volvió a subir a la terraza a cojer la toalla de Nacho, que llevaba horas dormido y no podía quejarse. Por si alguno se pregunta por qué Carlos no cogió su propia toalla, he aquí la respuesta:


Una vez Carlos y Daniel se habían ido a la playa por fin pude acostarme completamente ajeno a lo que hacían. Al cabo de un rato largo, y ya que cuando voy cocido y hace sol tengo el sueño ligero, oí como la puerta se abría y entraba Daniel en el apartamento. Algo me decía que entraba sin Carlos, pero en el estado de semiconsciencia en el que me encontraba no fui capaz de articular palabra alguna para interesarme por él, seguí durmiendo. A eso de las once de la mañana, sonaba el timbre, y si a alguien le parece que la foto de más arriba es lamentable -que lo es- es porque no hay foto del estado que presentaba Carlos en ese momento. Según parece estuvo vomitando en la arena largo rato y luego se quedó dormido. Tiene que ser una putada despertarse en la playa a las once de la mañana, rodeado de niños y vómito (no sé que me da más asco, muajajajajaja) y acostado sobre una toalla de Sin Chan. En fin, esta juventud, que no sabe beber.

Sobre la noche del sábado (y con esto ya me despido) no hay mucho más que comentar. Debido al deplorable estado que presentábamos a causa de la juerga del día anterior, al final solamente salimos Juli, Daniel y yo. Tras un rato de juerga y unas cervezas, y tras constatar que íbamos muy justos de fuerzas, decidimos poner rumbo a casa, no sin antes hacer un piscino1 como Dios manda. Tras despertar a todos, dar (sin querer) un susto de impresión a Lydia y comprobar que Carlos no seguía encerrado en la terraza (Nacho, ¡aguafiestas!) decidimos acostarnos a descansar un poco, que falta nos hacía.

En fin, con esto me despido hasta que tenga algo interesante que contar, que se repita muchas veces



1: Piscino: acto de bañarse en una piscina ajena, fuera del horario establecido para el baño y a espaldas del dueño. Suele realizarse con nocturnidad y, por supuesto, con alevosía.

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